viernes, 27 de enero de 2012

OPINIÓN: La ciudadanía puede contraer un mal que resquebraja la sociedad

Por:

Roberto Romero Yáñez.


En la constante de pretender no contagiarse en la producción de reflexiones ególatras y simplonas, y también cuestionando y descoyuntando si será tema de verano, es preciso acudir entre tantas expectativas electorales para este año y breviario ojeado, a un libro seguramente olvidado, aburrido para muchos, despreciado por otros, leído y quemado por algunos, comentado en pasillos o en oficinas con llave y seguramente material de consulta para políticos farsantes como también valorado y atesorado por quienes buscan una suerte de verdad y piso para considerar; es preciso entonces abordar estas letras reseñándose libro de Felipe Portales sobre los mitos de la democracia chilena.

Felipe Portales divulgó el segundo tomo de LOS MITOS DE LA DEMOCRACIA CHILENA, una obra que solicitó mesura a la fiesta del bicentenario de la patria y nos recuerda que una y otra vez el estado ha recurrido a la intimidación para mantener el orden. Portales muestra que la democracia es una señora poco querida por todo el espectro político que recurre al cohecho sin reparos. También sorprende como la violencia sucede y se olvida y vuelve a suceder. En esta publicación Portales muestra que se guardan varios cadáveres en el desván de la república y de esa habitación a la que casi nunca se quiere entrar. Portales rescata la matanza de La Coruña, crimen político que, según el autor casi fue borrado de la historia. Esa capacidad chilena para borrar y olvidar la historia e inventarse un brillante y demócrata pasado, es uno de los fenómenos que más impacta a este investigador. “Es esperable que en todos los países haya una distorsión de la mirada histórica, una idealización del pasado para reforzar la identidad nacional, pero me parece que en Chile eso se ha exacerbado”, dice. En este resumen en que muchos analistas y periodistas afanaron, y desprendiéndose de este, hace falta también quizás incluir o referirse a un olvidado como es el manoseado y muchas veces autodefinido “servidor público” quien ha sido constructor del pasado y quizás de los destinos de la patria, así como también en algunos casos protagonistas de gestas honrosas como también en hechos putrefactos.

Definiciones y autores hablan que un servidor público es una persona que brinda un servicio de utilidad social. Esto quiere decir que aquello que realiza beneficia a otras personas y no genera ganancias privadas.

Los servidores públicos, por lo general, prestan servicios al estado u organismos de este. El servidor público suele administrar recursos que son estatales y, por lo tanto, pertenecen a la sociedad y la malversación de estos recursos y la corrupción son delitos graves, que cometidos por un servidor público, atentan contra la riqueza de la comunidad.

El hecho de manejar recursos públicos confiere una responsabilidad particular a la labor de los servidores públicos. Su comportamiento debería ser intachable, ya que la sociedad espera su honestidad, lealtad y transparencia. La actuación de un servidor público está sujeta a diversos reglamentos y normativas. En esta última instancia, la normativa difusa y permisiva en algunos casos impone las obligaciones de un servidor público.

En cuanto al régimen laboral del servidor público, estos trabajadores suelen en algunos casos contar con mayores seguridades que los empleados privados, para conferirles independencia frente a las autoridades de turno. Los gremios intentan impedir que en los ciclos electorales y llegada de nuevas autoridades despidan a los empleados públicos y contraten a gente de su entorno, posibilitando que los servidores públicos desarrollen carrera funcionaria o profesional.

Pero un vocablo que punza el ámbito público y se pretende alejar es la corrupción. Esta se ha dado desde tiempos remotos, desde la colonización española por ejemplo refiriéndose a nuestro continente, en dónde los pobladores de las tierras americanas ofrecían oro y riqueza a los españoles, a cambio de protección o de inmunidad. A pesar de que ellos no sabían el tipo de acto que estaban haciendo, la corrupción se daba.

De ahí se fueron dando más y más actos de corrupción, y como en el caso anterior no sabían el nombre del acto, hasta mucho después cuando fue acuñado este termino, pero para eso paso mucho tiempo, pero los actos siguieron a través de la historia dándose, hasta llegar a nuestros días, en donde está por demás sabido qué es la corrupción. Esta tendencia se presenta y existe en todo tipo de organizaciones, no solo en el ámbito público, en dónde los prestadores de servicios se aprovechan de las facultades que tienen para sacar provecho de tipo económico a todo tipo de personas susceptibles a sus circunstancias y situaciones. Algunos estudios expresan, por ejemplo el de Stephen D.Morris, que corrupción se definió como el “uso ilegitimo del poder público para el beneficio privado"; "Todo uso ilegal o no ético de la actividad gubernamental como consecuencia de consideraciones de beneficio personal o político"; o simplemente como "el uso arbitrario del poder".

Otra definición con un énfasis más jurídico la proporciona Guillermo Brizio: "Se designa a la corrupción como un fenómeno social, a través del cual un servidor público es impulsado a actuar en contra de las leyes, normatividad y prácticas, a fin de favorecer intereses particulares".

La corrupción también ha sido definida como: "comportamiento político desviado" (falta de ética política); "conducta política contraria a las normas jurídicas" (falta de ética jurídica y política); y "usurpación privada de lo que corresponde al dominio público". Cabe destacar que el interés personal no es un elemento que necesariamente debe incluirse en una definición, pues los actos de corrupción no siempre benefician únicamente intereses particulares.

La corrupción puede beneficiar a familiares, amigos o incluso a una organización, a una causa o movimiento social, político o cultural. Debido a lo anterior, algunos autores han diferenciado la corrupción egoísta de la solidaria, esta ultima para disfrazar incompetencias de gestión. La corrupción también se puede definir como un acto racional ilegal, ilegitimo y no ético por parte de servidores públicos, en perjuicio del interés común de la sociedad y de un gobierno, y en beneficio de un interés egoísta o solidario de quien lo promueve o lo solapa directa e indirectamente.

Convenciones de analistas y organismos hablan de consecuencias de la corrupción, algunas como favorece la consolidación de élites y burocracias políticas y económicas; erosiona la credibilidad y legitimidad de los gobiernos comunales, provinciales, regionales y nacionales; reproduce una concepción patrimonialista del poder; reduce los ingresos fiscales e impide que los escasos recursos públicos contribuyan al desarrollo y bienestar social; permite la aprobación y operación de leyes, programas y políticas públicas, sin sustento o legitimidad popular y revitaliza una cultura de la corrupción y contribuye a su proliferación.

Coexisten disímiles tipologías y terminología de la corrupción desde la extorsión y el soborno, hasta las que se refieren a tipos específicos y especiales. Extorsión es cuando un servidor público, aprovechándose de su cargo y bajo la amenaza, sutil o directa, obliga al usuario de un servicio público a entregarle también, directa o indirectamente, una colita. El soborno es cuando un ciudadano o una organización, entrega directa o indirectamente a un servidor público, determinada cantidad de dinero, con el propósito de que obtenga una respuesta favorable a un trámite o solicitud, independientemente si cumplió o no con los requisitos legales establecidos. Peculado es la apropiación ilegal de los bienes por parte del servidor público que los administra. Colusiones es la asociación delictiva que realizan servidores públicos con contratistas, proveedores y arrendadores, con el propósito de obtener recursos y beneficios ilícitos, a través de concursos amañados, a pesar de que así lo indique la ley o normatividad correspondiente. Fraude es cuando servidores públicos venden o hacen uso ilegal de bienes del gobierno que les han confiado para su administración. Trafico de influencias es cuando un servidor público utiliza su cargo actual o sus nexos con funcionarios o integrantes de los poderes ejecutivo, legislativo o judicial, para obtener un beneficio personal o familiar, o para favorecer determinada causa u organización. La falta de ética es un tipo especial de corrupción que si bien no tiene que ver directamente con la apropiación ilegal de recursos del estado, sí entraña entre algunos servidores públicos, una conducta negativa que va en contra de los propósitos y metas de las instituciones públicas. Esta falta de ética se pude observar cuando determinado servidor público no cumple con los valores de su institución, es decir, cuando no conduce sus actos con: honestidad, responsabilidad, profesionalismo, espíritu de servicio, por citar algunos.

Cabe destacar que existen otros tipos de corrupción que afectan los ingresos o bienes del estado como el contrabando, el mercado informal, la falsificación de pagos oficiales, trabajadores fantasma.

Se pueden señalar tres tipos de causas que posibilitan la aparición de la corrupción y que se pueden dar en mayor o menor medida en cualquier estado o estamento de la administración pública. Las causas formales se desprenden de la delimitación técnica del término y pueden ser por falta de una clara delimitación entre lo público y lo privado; la existencia de un ordenamiento jurídico inadecuado a la realidad nacional o local; la inoperancia práctica de las instituciones públicas.

Entre las causas culturales es necesario señalar que el concepto hace referencia a la cultura política, el conjunto de actitudes, normas y creencias compartidas por los ciudadanos y que tienen como objeto un fenómeno político (en este caso la corrupción). Las condiciones culturales permiten así delimitar la extensión de las prácticas corruptas, la probabilidad que se produzcan y el grado de tolerancia social con que pueden contar.

Las condiciones culturales para la corrupción son la existencia de una amplia tolerancia social hacia el goce de privilegios; permite que prevalezca una moralidad del lucro privado sobre la moralidad cívica. La existencia de una cultura de la ilegalidad generalizada o reducida a grupos sociales que saben que "la ley no cuenta para ellos" fomenta la corrupción y la tolerancia social hacia ella. La persistencia de formas de organización y de sistemas normativos tradicionales, enfrentados a un orden estatal moderno, suele provocar contradicciones que encuentran salida a través de la corrupción. Para algunos casos ciertas manifestaciones corruptas podrían explicarse por la escasa vigencia de la idea de nación y la ausencia de una solidaridad amplia fundada en el bienestar común. Respecto a las causas materiales se refieren a situaciones concretas que dan lugar a prácticas corruptas. Las situaciones concretas son las distintas brechas existentes entre el orden jurídico y el orden social vigente.

La corrupción es un problema que afecta gravemente la legitimidad de la democracia, distorsiona el sistema económico y constituye un factor de desintegración social.

La lucha contra la corrupción es tal vez uno de los campos en los cuales la acción del estado y la acción colectiva de los ciudadanos no sólo útil y conveniente, sino absolutamente necesaria. La corrupción es un fenómeno social que ataca a cualquier rubro y a cualquier clase social y en la mayoría de los casos se presenta por la intención de enriquecerse a costa de las demás personas. Los tipos de corrupción más notorios son, entre otros, los que se presentan dentro de las municipalidades y el gobierno central.

Los países de todo el mundo ven a la corrupción como un problema social muy grande, hacen cumbres, organizan programas, etc. todo esto con el fin de arrancar de una vez con este problema, siendo los corruptos los mismos organizadores muchas veces de estos encuentros.

A pesar de la fuerte lucha contra la corrupción, es difícil erradicarla, la mejor manera de combatirla es denunciando estás acciones y evitando caer en ellas, pues de otra manera seguirán cometiéndose, porque los principales causantes de todo esto son los ciudadanos que acceden a estos actos.

Lamentablemente esta mescolanza de conceptos e ideas convergen en que la interrogante que es un servidor público?, que es un político?. Quien estaría dispuesto a servir y dejar de lado el estipendio sin caer en la tentación, quizás ese sería el verdadero servidor público, ¿pero sería un aporte a las pretensiones del mundo político?.


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