El cambio al horario de invierno se aproxima y el ajuste aplica en todo el territorio nacional continental e insular (incluyendo Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez, donde el cambio se realiza a las 22:00 horas del mismo sábado), con excepciones específicas en el extremo sur. Las regiones de Aysén y Magallanes y la Antártica Chilena mantienen de forma permanente el horario de verano (UTC-3), por lo que no realizan ningún ajuste. Esta diferenciación responde a las condiciones geográficas y de luminosidad propias de esas zonas, donde los días son más largos en invierno y el cambio horario podría alterar innecesariamente las rutinas diarias de la población.

De este modo el cambio de hora se concretará el sábado 4 de abril de 2026 en gran parte de Chile. Ese día, a la medianoche (cuando los relojes marquen las 00:00 horas del domingo 5), los ciudadanos deberán atrasar sus relojes una hora, pasando directamente a las 23:00 horas del sábado 4. Esta modificación marca el inicio oficial del horario de invierno y permite ganar una hora extra de sueño, al tiempo que optimiza el uso de la luz natural durante las mañanas de los meses más fríos.

La medida, establecida por decreto, busca equilibrar el aprovechamiento de la luz solar y minimizar impactos en la salud y productividad. Dispositivos electrónicos suelen actualizarse automáticamente, pero se recomienda verificar relojes manuales, alarmas y sistemas que no dependan de conexión a internet.

El próximo cambio horario ocurrirá en septiembre de 2026, cuando se retome el horario de verano en las zonas afectadas.